Comisiones que suben, comisiones que bajan. ¿ Que he hecho yo para merecer esto?
Las agencias de viajes independientes sufrimos en los últimos tiempos una presión constante desde distintos frentes, como consecuencia de la famosa “canibalización” del mercado. Si hasta, digamos, ayer podíamos tener complejo de “mortadela”, finamente depositada entre los dos trozos del pan del bocadillo, a saber, las grandes y agresivas comercialmente agencias de viajes y las nuevas agencias on-line, hoy con la aparición de un sinfín de modelos distintos de intermediación, poco más que hemos sustituido el complejo de “mortadela” por el de saco de boxeo o “punching bag”, termino este último más “chic”. Es decir que ya no sabemos por donde nos van a dar. Ahora le toca a las comisiones.
Los niveles de comisión que ofrecen las mayoristas a las agencias de viajes independientes son de una importancia vital y el adjetivo “vital” no tiene nada de decorativo en este caso. En general (por supuesto existen numerosas excepciones) las agencias de viajes independientes necesitamos para nuestra supervivencia que el nivel de las comisiones que ofrecen las mayoristas sea adecuado y cubra los costes de nuestro negocio. De los beneficios hablaremos en otra ocasión. Algunos se preguntarán “¡ah¡ ¿ pero existen ?”.
Sí, claro que sí, los niveles de comisión son vitales. Esta temporada tan “movidita” mientras, por un lado, la estrategia liderada por algunas de las grandes mayoristas ha supuesto una bajada alarmante de esos niveles de comisión de los que disfrutábamos hasta el año pasado (todo ello debidamente justificado por la “crisis” y la necesidad de reducir costes de distribución), por otro lado, otras mayoristas han optado por mantenerlos, e incluso algunas por aumentarlos.
No cabe de duda de que, en el primer caso, en el caso de las mayoristas que han bajado comisiones, las negociaciones han sido muy tensas. Los resultados han quebrado, muy posiblemente, la imagen benigna con la que contaban hasta la fecha entre las agencias de viajes independientes, una imagen conquistada a lo largo de muchos años y que ahora dilapidan a marchas forzadas, como parte de un patrimonio intangible que, según ellos, ha debido perder su valor a la vista de su actuación. Parafraseando una de las películas del gran director de cine Pedro Almodóvar, casi todos los agentes de viajes independientes se han preguntado “¿ que he hecho yo para merecer esto?” y no sin razón.
Pero … para mas “inri”, al margen de la negociación de las comisiones, se dan y se han dado casos flagrantes de mayoristas que han apoyado con precios especiales a las grandes marcas de la distribución minorista que a su vez no han querido proponer a las agencias de viajes independientes, dejándolas en una clara desventaja competitiva. En un mercado tan dinámico, en el que los clientes están tan bien informados, no ha faltado mucho tiempo para que este hecho fuera detectado. Si a las mayoristas que han bajado comisiones las agencias de viajes independientes les han cogido una “manía” notable, a estas ya ni te cuento.
Sin embargo aquí no acaba la cosa y como se suele decir “éramos pocos y parió la abuela”. Este año, rizando el rizo, las agencias de viajes independientes debemos acudir a una guerra de precios feroz declarada por casi todas las grandes agencias entre si que, ante el bajón de ventas del primer cuatrimestre, no se han cortado, como se suele decir, “un pelo” y tiran precios sin escrúpulos, todo ello bien aderezado con promociones, regalos, juegos de sartenes y otras “zalamerías”. ¡ Señor ! , ¡ como esta el patio !.
Pero volviendo a la diferencia de enfoques con respecto a las comisiones por parte de las mayoristas ante un mismo escenario económico. La primera pregunta que surge de este planteamiento diferente es : ¿ que es una comisión ? Un coste de distribución o un gasto comercial derivado de una política comercial. El primer enfoque, el de las mayoristas que han bajado comisiones, parte de la premisa de que la demanda será idéntica a la oferta propuesta, y por lo tanto reducir el coste de distribución es una buena idea, y el segundo, el de las mayoristas que mantienen o suben las comisiones, parte de la idea de que el canal es sensible a las políticas comerciales y por lo tanto determinante en conseguir precisamente que la demanda del mercado sea igual a la oferta propuesta por el mayorista. En definitiva los que igualan o mejoran no han perdido la oportunidad y quieren un trozo del pastel de los que bajan.
Dándole vueltas a la primera estrategia, la de la consideración de una comisión como un coste de distribución, lo cierto es que en los últimos años hemos podido comprobar por otras experiencias también que su reducción no significa llevar a la empresa directamente a los beneficios. ¿Por que será? Tal vez sea porque si de la reducción de los costes de distribución deriva en una disminución de las ventas, por una mala interpretación del uso de este instrumento, ¿ no estaremos haciendo eso de “reducir los costes a cambio de incrementar los gastos”?.
La segunda pregunta sería : ¿ Cuál será la actuación de las agencias independientes a la vista de esta nueva situación ? Un agencia de viajes independiente es eso, independiente. Para ellas ser independiente tiene unas claras ventajas, no solo ya profesionales sino también personales. Hay que recordar que la historia de las agencias de viajes independientes esta directamente ligada a la fuga de profesionales que trabajando en grandes agencias deciden ser independientes y librarse de la disciplina casi “cuartelera” de estas. Es verdad que ninguna agencia de viajes independiente renunciará a una venta por pequeña que sea por seguir una política centralizada. Todos los días hay que llenar la nevera y no están los tiempos para renunciar aunque sea a un yogur natural desnatado. Y en esa necesidad de vender para llenar la nevera estriba, por otra parte, la invencible fuerza de un agente de viajes independiente y por supuesto, en su independencia, repito, en su libertad de actuación, es decir, en que no tienen que rendir cuentas a nadie, más que a si mismo.
Al igual que las políticas económicas de un gobierno utilizan el incentivo o el gravamen para alcanzar sus objetivos y dirigir las actuaciones de miles de individuos hacia un lugar u otro, sin necesidad de imponer en muchas ocasiones duras normas centralizadas que cumplir disciplinadamente, esta nueva realidad de posiciones en comisiones cedidas por los mayoristas como pago al valor añadido aportado por una agencia de viajes independiente en la distribución de un producto, debería incidir del mismo modo en su comportamiento comercial. No sería de extrañar que, de manera independiente pero al unísono, insisto, por supuesto, respondieran a ese gravamen y a ese incentivo y eso diera lugar a una nueva mecánica en su recomendación de productos. De lo que no cabe duda es que los agentes de viajes independientes, este año, mirarán con lupa la comisión que obtendrán de las mayoristas a cambio de su valor añadido y premiaran los apoyos recibidos más que ningún otro año.
Por otra parte hay que tener en cuenta que hoy día muchos clientes se han convertido en organizadores de viajes por si mismos, realizando reservas en Internet y combinando vuelos de Low Cost con reservas de hoteles y otros servicios obtenidos de distintos proveedores. Ante esta nueva realidad el agente de viajes independiente se verá obligado a modificar sus pautas de venta potenciando su papel organizador frente al de detallista distribuidor y como consecuencia de ello una parte del producto de algunos mayoristas quedará obsoleto. En estos casos tanto dará como dará tanto una comisión u otra.
No se, no se… , pero es muy posible que esta temporada, con tantas tensiones, marque un antes y un después y las agencias de viajes independientes, las que todavía no lo han hecho, descubran que su principal fuerza estriba precisamente en su libertad de actuación, en su capacidad de actuar como creativos vendedores profesionales y no como simples dispensadores, en su profesionalización como organizadores, en la búsqueda de una especialización, en la aplicación de una gestión comercial externa, en la utilización de técnicas de fidelización y personalización del servicio, etc.,etc.,etc.
El tiempo lo dirá, pero una cosa esta clara, puede que muchas agencias de viajes independientes se vean obligadas a cerrar si no reaccionan ante los cambios que se están produciendo en el mercado, pero, como en toda evolución, las que queden serán las mejores y a las mayoristas, todas, les convendrá seguir contando con ellas.

